Este es el nombre del trabajo publicado en forma de podcast en la Cadena SER, y que se ha alzado ganador en el II Premio Internacional de Periodismo y Turismo sostenible Ciudad de Xàbia. Daniel Sousa es su creador. Un trabajo que nos hace reflexionar sobre cómo los centros de las grandes ciudades turísticas están cambiando, rompiendo la armonía vecinal, disparando el precio de las viviendas y perdiendo la identidad de lo que antes eran barrios en armonía.

He formado parte de un jurado que también ha estado integrado por Rosalía Mayor, presidenta de APPA, y Antonio Martín (EFE).

La entrega del premio ha sido en el Ayuntamiento de Xàbia. Sousa, que ha comenzado su discurso en valenciano, realizando un esfuerzo adicional, ya que es gallego de nacimiento, ha comentado que su trabajo trata de abordar en positivo la urbanofilia y el amor a tu pueblo, y a tu entorno: «Decir basta a viviendas turísticas cuando saturan el mercado, e intentar modificar el modelo turístico industrial». Añadía en su discurso que «los periodistas son expertos en ser periodistas, cuentan problemas, y en este caso, dan cuenta de la problemática turística».

Andrés Perelló, director de Casa Mediterráneo ha hablado también de lo merecido del premio, y por qué resulta un tema de lo más interesante en estos momentos que vivimos, precisamente.

Por su parte, la alcaldesa de Xàbia, Rosa Cardona, ha dicho unas palabras que a mi juicio resumen el sentir de los regidores de municipios turísticos : «El turismo lo valoramos, lo necesitamos y lo cuidamos, pero debemos también cuidar a nuestros vecinos».

En Xàbia ha tenido lugar la foto institucional con el premiado, el jurado, la alcaldesa de Xàbia con algunos integrantes de la corporación municipal, y Casa Mediterráneo.

Por la tarde, el premiado ofreció una presentación en la sala Ágora de Casa Mediterráneo, donde la presidenta de APPA le entrevistó sobre su trabajo y su punto de vista sobre cómo aunar turismo y sostenibilidad. Los asistentes a la charla tuvieron la oportunidad de expresar sus opiniones y preguntar a Daniel.

En mi caso, realicé en público la siguiente reflexión, que aprovecho para compartir con todos/as vosotros/as.

Hemos vivido una pandemia que duró tres años. En ese tiempo hemos visto cómo se desmoronaba la actividad turística. He visto a mucha gente conocida que vivía del turismo: conductores de autobuses turísticos, guías de turismo, profesionales… que han llegado a pasar hambre y pedido ayuda (no es una exageración, es totalmente cierto). Asociaciones como Alicante Gastronómica Solidaria empezaban su andadura ayudando a los más necesitados. Tras ese tiempo, tras esos años, el turismo ha sido imparable (ya no hay quien nos encierre), y como comentó el mismo Sousa: «Yo soy el primero que si ve un vuelo barato a Londres, lo compro sin pensarlo».

A esas mismas personas que han pasado tantas penurias, no les hables de reducir el turismo, porque se van a negar en redondo. Saben lo que es perder su forma de vida de la noche al día. Yo abogo por un turismo sostenible, que sea respetuoso con los ciudadanos, que no desplace a los vecinos a otros barrios periféricos.

A mis compañeros guías de turismo, les he comentado alguna vez que si llevan un grupo de turistas al Mercado Central, que les animen a comprar, aunque sea algo para consumir ese día, y así los vendedores y ciudadanos verían que la visita de esas personas también es beneficiosa. Y casualmente el sábado pasado así lo presencié en el Mercado Central de Alicante, y me alegré.

Habéis hablado de proteger el comercio tradicional, pero el comercio tradicional del centro ya había sido reemplazado antes de este «boom» por las grandes cadenas: ej. Carrefour Express, Mercadona, Consum, Mango, Zara, etc. etc. Y ahora que hablamos de esto, también lanzo una lanza a favor de aquellos bloques de apartamentos que han sido reformados y ahora lucen bonitos en el centro de las ciudades, y que estarían cayéndose, proporcionando insalubridad, deterioro y mala imagen urbana.

Esa fue mi reflexión, y como había más personas que querían intervenir no me pude extender más. En la sala también estaba una de las personas que organizó la manifestación en contra del turismo en Alicante el verano pasado.

Hoy por hoy el turismo es lo que tenemos. Por supuesto que hay que fomentar otro tipo de actividad económica, pero en Alicante, el turismo llega a alcanzar el 20% del PIB. Quien no vive directamente del turismo, tiene hijos, primos, familiares y amigos que sí lo hacen, y aquí entran todo tipo de trabajos: electricistas, fontaneros, carpinteros, etc. que reparan y realizan obras en alojamientos turísticos, por ejemplo.

En el caso de los cruceros, nos consta que la Asociación Alicante, Costa Blanca, Turismo y Cruceros está en conversaciones con los ayuntamientos de otras poblaciones para ofrecer otro tipo de excursiones a los turistas: tal es el caso de Orihuela, Onil o Novelda (que ya se visitaba). Pero hay muchos turistas que deciden conocer por su cuenta la ciudad, y en ese caso no sale de Alicante.

Quizá se podría «influir» en el visitante intentando ofrecer otros recursos que no sea que todo el mundo en masa acceda al Castillo de Santa Bárbara, y visite el MUBAG, el MARQ (ejemplos) … Y ahora que comercializamos experiencias, la posibilidad de una cata de vinos en un barrio de Alicante menos transitado, un taller de alfarería en Agost, una degustación de chocolates vileros, una experiencia gastronómica diferente y personalizada…

No lo olvidemos: cuando un motor económico falla, el primer recurso en el que se piensa en una zona como la Comunidad Valenciana es el turismo. No quiero volver a ver el Aeropuerto Alicante-Elche recibiendo un vuelo o dos al día con repatriados por la pandemia. Explicando a los pocos turistas que se «atrevían» a visitarnos y a los que mimábamos por habernos elegido, que podían ir a la playa pero guardando 1,5 metros o dos de distancia, y revivir todos los horrores que nos trajo la Covid 19.

En la carrera de Turismo nos explicaban que todo producto tiene su ciclo de vida. Quizá el nuestro está en periodo de crecimiento, pero después deberá llegar la madurez, y esperemos que no el declive, pero quizá sí un estancamiento.

En fin, el tema da para mucho, y más. Seguiremos hablando de ello.

Y, volviendo al tema, del que me he «escapado un poco», enhorabuena por el premio, Daniel Sousa.

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Por Cristina Arroyo

Escritora. Autora de artículos turísticos. Autora de los libros "Los Vértices del Cariño", "Historias de un bar con música a menos tres escalones", y "La Senda del Camaleón". Editora de la novela histórica "Al-Azraq, el árabe". Presidenta de AAPET

3 comentarios en «NO ES TURISMOFOBIA, ES URBANOFILIA»
  1. Totalmente de acuerdo. Cuando se critica un modelo económico , en mi opinión, habría que ofrecer una alternativa contrastada. Quizá solo criticar, que es lo fácil, para que otros traten de encontarar un modelo alternativo válido. Pero en ningún caso correr el riesgo de cargarse el sistema actual para establecer una variante menos eficiente económicamente

  2. ¡Muchas gracias por tus reflexiones, Cristina! El tema que tratas es delicado, y me resulta muy interesante la idea de que se exploraren soluciones para mejorar la convivencia entre turismo y comunidades vecinales, además de plantear alternativas turísticas para evitar centros urbanos masificados.

  3. Enhorabuena por la organización y por el premio. El tema es algo más que candente. Tanto es así que su comprensión, y asunción de responsabilidades y creación de acciones, o su ausencia, marcarán el futuro de muchas ciudades, incluida Alicante sin duda. Veremos…/ Pablo Rosser

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